A partir del 1 de abril de 2009, entra en vigor la nueva normativa sobre alumbrado exterior.Mejorar el ahorro y la eficiencia energética, adecuar los niveles de iluminación en los espacios exteriores, limitando el resplandor luminoso nocturno o contaminación luminosa, y reducir la luz intrusa o molesta, son sus objetivos principales.La eficiencia y el ahorro energético constituyen objetivos prioritarios para cualquier economía, y pueden conseguirse sin afectar al dinamismo de su actividad, ya que mejoran la competitividad de sus procesos productivos y reducen tanto las emisiones de gases de efecto invernadero como la factura energética.
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